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18 May Psychokillers cinematográficosDesde bien joven he sentido una fascinación morbosa por el psychokiller cinematográfico (ojo, los reales también me interesan mucho, pero algo menos). He llegado a desarrollar dos trabajos universitarios acerca de tan “simpáticos” personajes y he creído conveniente dejar aquí una pequeña reflexión que hice en su día con motivo del estreno de “Freddy vs. Jason”. El texto era mucho más extenso (si hay algún interesado que lo solicite y pongo el link de inmediato en los comentarios, porque para algo que escribo que sale interesante...), pero aquí os dejo mi pequeña aportación:
Freddy Krueger es mi psicópata favorito y voy a intentar explicar este hecho: Desde que Norman Bates diese vida al modelo a seguir de asesino moderno creo que ha habido cinco psicópatas destacables por encima del resto (algunos no los incluyo por no ser especialmente afines al tipo de killer al que me refiero, como sería el caso del refinado Hannibal Lecter; y a otros por no haber tenido tanta repercusión como El hombre alto de “Phantasma” o Candyman), que son Cara de Cuero (“La matanza de Texas”), Michael Myers (“La noche de Halloween”), Jason Voorhees, Freddy Krueger y Chucky (“Muñeco Diabólico). Descartemos totalmente de entrada a Myers por ser bastante soso (lo siento, pero la cinta de Carpenter me parece que está muy sobrevalorada. El tema musical es cojonudo, pero Myers ni impone respeto ni nada) para mis malsanos gustos. Después tenemos a Chucky, una delicia de psychokiller pero demasiado deudor de Freddy Krueger (no hay más que ver su vestimenta, los comentarios que hace...), y en lo referente a Cara de Cuero (también conocido como Leatherface) su problema es no haber sido tan trabajado como sus dos grandes rivales, pues pese a una brillante primera entrega, luego su interés se diluía con una facilidad inusitada. Nos quedan Freddy Krueger y Jason Voorhees (pronúnciese “burjis” y no de la horrible forma en que lo hacen “Freddy vs. Jason”). ¿Cuál es el problema del segundo?. Pues que matar sin ton ni son se hace divertido al principio, pero acaba por hacerse aburrido, y si encima el esquema argumental se repite una y otra vez, pues el atractivo casi desaparece. Mientras que con Krueger nos encontramos a un asesino y manipulador a partes iguales. Freddy no se contenta con matarte sin más (bueno, en la primera parte tal vez sí, pero ahí el personaje aún mantenía la seriedad de la que después careció por completo), sino que te usa como si fueras una marioneta y ataca primero a tu psique, para después acabar contigo usando las cuchillas de su mítica garra.
El texto acababa ahí, pero debido a mi devoción por el psychokiller lanzo una pregunta al aire ¿Hay vida en el cine actual para psychokillers que sueñen con aspirar con competir con los “más grandes”? Hecho un vistazo al cine de los últimos diez años y los ejemplos que me vienen a la mente son francamente descorazonadores. Ghostface (de “Scream”) contaba a su favor con un atuendo estimable y unos métodos nada desdeñables. Además, la máscara me recuerda de forma inapelable a “El grito” de Munch y eso es otro punto a su favor. Pero la tendencia a humanizar al persona lo fastidia todo. En cada entrega nos encontramos con personas distintas movidas por la venganza. Vale, muy bien, pero la venganza es la base de potrocientos mil asesinos cinematográficos y es algo que me interesa tres pimientos. A la sombra del éxito de “Scream” surgió El Pescador de “Sé lo que hicisteis el último verano”. Bien, aquí respetan el obligado componente sobrenatural, pero falla en que las películas son una mierda. La primera aún tiene su aquel en un día de muy baja exigencia, pero la segunda es para quemar la casa y asesinar a la familia del desgraciado que dio luz verde a ese “guión” (dudo que merezca tal nombre y no el de insulto a la inteligencia). Más incidió en el componente sobrenatural el Creeper de “Jeepers Creepers”, pero sus métodos me recordaron sobremanera a Pennywise de “It”. La película estaba guay, pero el killer no era nada del otro mundo. Me dejo varios ejemplos por el camino (los de “Leyenda Urbana”, los de la simpática “Km. 666” y muchos más... pero su relevancia me parece mínima) para llegar al máximo exponente actual: Puzzle de “Saw”. Bien, tiene una mente podrida y un estilo muy interesante en el que él se libra de la culpa real de los asesinatos. La cosa promete... pero el ansia de dinero fácil lo fastidió todo con una flojísima segunda entrega (de la que apenas salvo detalles como el hoyo de jeringuillas) cuyo desenlace pretende subsanar el principal detalle que echa por tierra la credibilidad del personaje (no lo voy a revelar para aquellos que no lo hayan visto, pero teniendo en cuenta su estado y lo que quieren hacernos creer en la primera entrega... cuesta MUCHO perdonar ese detalle). Además, nos prometen varia secuelas más que, a buen seguro, matarán todo el interés del personaje. Sé que hay películas individuales interesantes en este punto, pero yo quiero un psychokiller al que admirar y vitorear sus asesinatos a lo largo de varias entregas ¿Acaso pido tanto? Ains, Freddy, con lo que yo disfrutaba con tus salvajadas oníricas... Comments (10)
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