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20 September CAMBIO DE CHIRINGUITOBueno, son ya varios meses sin dar muestras de vida por estos lares y las explicaciones son varias: Estaba de prácticas (editando, he pasado de ser un paquete con el avid a considerarme casi un experto) y cuando tenía tiempo sencillamente estaba muy vago como para colgar algo por aquí, pero lo cual no significa que haya decidido dejar de escribir. Aquí podréis encontrar una dosis reconcentrada:
http://www.ciao.es/Superman_Returns_Bryan_Singer__Opinion_1147515
http://www.ciao.es/Piratas_del_Caribe_El_Cofre_del_Hombre_Muerto_Gore_Verbinsky__Opinion_1154175
http://www.ciao.es/Alatriste_Agustin_Diaz_Yanes__Opinion_1163646
No obstante, para lo que he vuelto a escribir algo por aquí es para sellar este blog y anunciar el traspaso del chiringuito a esta dirección www.elgrancarnaval.wordpress.com. A partir de ahora y prometiendo cierta regularidad me tendréis por allí. Un saludillo. 06 June Mis 104 películas favoritasBueno, a riesgo de resultar repetitivo (hace un tiempo hablé de mis 20 películas favoritas en ese momento, lo único que argumentándolo, algo de lo que ahora prescindiré) os dejo mi lista de 104 películas favoritas (¿Por qué 104? porque me apetece :P), para que me critiqueis a gusto, digais lo que compartais y, ante todo, me hagááis recomendaciones de pelis que deberían estar ahí y creaís que es por no haberlas visto (si ya sabéis que la he visto no me digais que vuelva a verla :P) y, vaya, que cuadren con los gustos de la lista.
Un último aviso sobre la lista: muchos puestos son orientativos (especialmente en los primeros puestos) y varían según el día. Los colores equivalen a categorías (la última queda incompleta porque no me apetece currármelo más y, sobre todo, porque no tengo tiempo!) dentro de las cuales el orden no es importante.
1) La huella 2) El gran carnaval 3) El apartamento 4) Breve encuentro 5) Plan diabólico 6) Olvídate de mí 7) El tercer hombre 8) Videodrome 9) Jules et Jim 10) La ventana indiscreta 11) Psicosis 12) Charada 13) Ser o no ser 14) Laura 15) Eva al desnudo 16) Freaks 17) Memento 18) El club de la lucha 19) Doce hombres sin piedad 20) La Soga 21) Manhattan 22) El bazar de las sorpresas 23) El increíble hombre menguante 24) Hasta que llegó su hora 25) Con faldas y a lo loco 26) El crepúsculo de los dioses 27) Antes del amanecer 28) Atrapado por su pasado 29) 12 Monos 30) Plácido 31) El silencio de los corderos 32) Senderos de gloria 33) Perdición 34) Alta fidelidad [1] 35) La Cosa 36) Uno, dos, tres 37) Sospechosos habituales 38) Lost in translation 39) Pesadilla antes de Navidad 40) La comunidad del anillo 41) Cautivos del mal 42) La octava mujer de Barba Azul 43) El retorno del rey 44) Sin City 45) Amelie 46) Cantando bajo la lluvia 47) El moderno Sherlock Holmes 48) La comedia de los terrores 49) Ciudad de Dios 50) Moulin Rouge 51) Un pez llamado Wanda 52) Los increíbles 53) Dogville 54) Seven 55) Réquiem por un sueño 56) Cadena perpetua 57) Eduardo Manostijeras 58) Cuando Harry encontró a Sally 59) Tiburón 60) El salario del miedo 61) Su juego favorito 62) Un cadáver a los postres 63) El jovencito Frankenstein 64) En bandeja de plata 65) El puente sobre el río Kwai 66) La última noche 67) Donnie Darko 68) Indiana Jones y la última cruzada 69) Testigo de cargo 70) Sucedió una noche 71) Recuerda 72) Funny Games 73) Annie Hall 74) Chacal 75) Monsieur Verdoux 76) La novia de Frankenstein 77) Al final de la escalera 78) Adaptation 79) Extraños en un tren 80) Primera plana 81) Anatomía de un asesinato 82) Con la muerte en los talones 83) Ocho sentencias de muerte 84) La cena de los acusados 85) Arsénico por compasión 86) Luz que agoniza 87) Monstruos S. A. 88) Encuentro en París 89) Vacaciones en Roma 90) Casi famosos 91) Muñecos infernales 92) Bola de fuego 93) Election 94) Matrix 95) Traidor en el infierno 96) Persiguiendo a Amy 97) Luces de la ciudad 98) American Splendor 99) Gattaca 100) El fotógrafo del pánico 101) Uno de los nuestros 102) Forajidos 103) Mumford 104) El verdugo
24 May Una de Obras MaestrasAlgo sucede en tu interior cuando tienes el placer de ver una obra maestra del cine. Lo terriblemente estimulante de la propuesta te desborda y durante un tiempo indeterminado quedas a merced de la película, abrumado por los diferentes aspectos que te han dejado flipado. No obstante, el influjo de maestría de la película llega un momento en el que puede ser (casi) asimilado y regresar a la realidad. El problema está en ¿qué pasa cuando sufres la maravillosa experiencia de descubrir dos de forma continuada? Pues bien, exactamente eso me pasó la noche del pasado domingo en una estimulante sesión triple que completó la notable “Grupo salvaje” (su excelente comienzo es el principal enemigo del filme al ser incapaz de recuperar ese nivel en el resto de su metraje) y finalizó con dos muy estimulantes capítulos de “Historias de la cripta” (ya iba siendo hora de que recuperara el nivel que tenía en mi memoria), pero lo realmente destacable sucedió entre ambas propuestas. El primer “chute” a mi cerebro vino de la mano de “El increíble hombre menguante”.
No voy a negar que le tenía ganas desde hace tiempo a la cinta de Jack Arnold, pero no esperaba ninguna maravilla indiscutible pese a ciertos comentarios entusiastas. Pues me equivocaba. Desde la aparición de la misteriosa niebla que impregna los poros del personaje principal, el filme comienza un memorable crescendo de interés hasta casi convertirse en una película muda. La tragedia del empequeñecimiento del protagonista se acompaña primero con la morbosa reacción del público y el sentimiento de ser un freak por su parte, lo cual le sume en el abatimiento. En esos momentos, las excelencias de la propuesta no son más que un preludio de lo que nos espera. El acecho del gato, el micromundo que se forma en el sótano de la casa con nuestro protagonista totalmente desamparado, su nueva vivienda, la inundación, la aparición de un nuevo enemigo que entronca con una de las fobias más extendidas entre los seres humanos, en definitiva, la cinta eleva el suspense de forma angustiante a la par que el personaje sigue menguando y menguando... ¿hasta dónde?. Extraña un poco el desenlace por el que apuesta la película, pero no molesta para nada. Tras quedar KO ante “El increíble hombre menguante” tenía mis dudas sobre la conveniencia de completar la sesión triple prevista, pero finalmente me decidí a ver “Jules et Jim” con muy pocas esperanzas de que estuviera a la altura. Qué tonto que fui.
Hasta la fecha mi relación con Truffaut se limitaba a unos minutos (no muy interesantes me permito añadir) de “El pequeño salvaje” y la tremenda decepción que supuso “Los cuatrocientos golpes” (le reconozco ciertos méritos y rescato algún momento puntual, pero, en general, me resultó más bien mediocre). No obstante, la innegable crisis entre nuestro deseado idilio se ha resuelto de un plumazo con la desbordante magistralidad de “Jules et Jim”. Acertar a resumir lo que nos ofrece esta película es muy difícil sin revelar parte de su encanto, por lo que mejor hablar de los tres vértices en los que se asienta la función. Jules es el más sentimental del trío, lo cual le convierte en el más frágil y el primero en “dejarse vencer” por el amor. Jim es más reflexivo y cuidadoso con sus actos, lo cual le guarece de ese sentimiento durante un tiempo, pero tarde o temprano siempre acaba venciendo. Por su parte, Catherine es la fascinación, lo inalcanzable (al menos de forma plena) que no podemos evitar desear aunque ello nos resquebraje por dentro. La relación entre los tres vertebra la película, pero un guión plagado de maravillosas pequeñas reflexiones (perdí la cuenta de las frases memorables que contenía) y una loable voz en off (otro elemento de unión con “El increíble hombre menguante” aparte de la maestría de ambas) atrapa al espectador y no le deja ir hasta mucho después de terminada la película que oscila entre lo ágil, reflexivo, desbordante y subyugante de forma magistral, ya que consigue mantenernos presos hasta en los escasos momentos en los que parece caminar por aguas pantanosas.
El problema de “ingerir” dos obras de tanta calidad de seguido es que te absorben hasta un punto indescriptible en el cual, una vez consigues acallar el eco de las maravillas de una, la otra película aguarda al acecho para inutilizar tu cerebro más allá de la reflexión sobre el propio filme. Alrededor de dos horas (y eso que me acosté sobre las 4 de la mañana) fueron las que tardé en conseguir dormirme por el rechazo de mi cerebro a dejarlas de lado, y aún ahora sigo superado por esa intensa sesión de auténtico cine. No obstante, la vida sigue y ¿Qué película elegí para intentar mantener tal racha? La “afortunada” (con tales precedentes tenía muy difícil estar a la altura) fue “Hasta que llegó su hora”, la cual me venía precedida de ciertos comentarios aupándola al Olimpo del cine. ¿El resultado? Otra cinta deslumbrante.
La utilización del tiempo por parte de Leone se aleja bastante de lo común, acercándola a lo contemplativo por encima de la importancia de lo que nos presenta. Lo que le aleja de cineastas como Kim Ki Duk es que no busca la belleza en parajes que ya lo son, sino que de un espacio desértico y polvoriento extrae imágenes de innegable belleza estética. Todo ello aderezado con un ritmo pausado, casi de forma obsesiva, que convierte casa pequeña acción en algo con una fuerza poderosa. El director italiano nos propone una reflexión sobre el final de una época (el rudo oeste) en contraposición con la llegada de otra (la conspiración por intereses económicos ligada al progreso de la sociedad). No obstante, son los últimos coletazos de los personajes en vías de extinción los que ayudan a convertir “Hasta que llegó su hora” en una obra extasiante. La venganza de Harmonica (una especie de muerto viviente con una sola idea en mente, aunque con la clara decisión de posponerlo hasta el momento idóneo), el despreciable Frank (la muerte de los demás parece su único remedio para todo pese a su coqueteo con otro tipo de solución), la ruindad de Morton (el detonante de todo) o los esfuerzos de Jill (una antigua prostituta con una trabajada capacidad de supervivencia) se compenetra con la (por una vez) estupenda rigidez facial de Charles Bronson y la música de su armónica, la hechizante y maligna mirada de ojos azules de un magnífico Henry Fonda, la fragilidad de Gabrielle Ferzetti, la indiscutible sensualidad de Claudia Cardinale o la eficiencia de Jasón Robards como Cheyenne (personaje que no destaco simplemente porque no me apetece, aunque también lo merecería).
Además, una maravillosa banda sonora de Ennio Morricone y la estupenda fotografía de Tonino Delli Colli se unen a la casi inmaculada labor en la dirección de Leone para lo que durante muchísimos momentos parece una obra maestra indiscutible. Poco importa la dilatación temporal, la escasez de diálogos o que la historia podría haberse contado en la mitad de metraje. Lo que hubiera sucedido entonces es que la película hubiera perdido su toque especial, con indiscutibles raíces en el cine del oeste, pero más cercana a una cinta reflexiva, con todos los elementos de lo que debería ser un buen western (género del que me declaro muy poco seguidor), pero sublimando su importancia dentro del discurso que se nos propone. Algunos pocos verán aburrimiento en su lugar, pero, en este caso, no es culpa de la película. La pega es que uno o dos momentos sí transmiten la sensación de estar alargados (muy poco, eso sí) más de la cuenta y la presencia algún primer plano estéril y algo molesto “ensucia” ligeramente el conjunto. No obstante, la grandiosidad del conjunto (y de momentos aislados como el insuperable comienzo, el enfrentamiento final, el encuentro entre Frank y sus hombres y el niño superviviente, la escena de “amor”, etc. Son demasiados para poder enumerarlos todos) y el discutible efecto (uno siempre tiende a esperar algo mejor) de los visionados precedentes me permiten perdonárselo, algo que, por poner un ejemplo interesante en este caso, no me sucede con el innegable bajón de “El bueno, el feo y el malo” (también plagada de momentos acojonantes, aunque seguramente no tanto como los de la que nos ocupa) antes de su resolución.
Al final he escrito más de la cinta que menos me ha impactado de las tres (los comentarios y visionados precedentes se lo ponían difícil), pero no estoy para nada seguro de que sea la menos obra maestra del trío (ojalá todas las dudas fueran de esta naturaleza), ya que mi desinterés por el género también jugaba en su contra. Por ahora, el tiempo y mi cerebro dictarán sentencia. De momento, toca volver a la realidad y ni tan mal si ha venido de la mano de una cinta excelente como “Historias de Filadelfia”. 18 May Psychokillers cinematográficosDesde bien joven he sentido una fascinación morbosa por el psychokiller cinematográfico (ojo, los reales también me interesan mucho, pero algo menos). He llegado a desarrollar dos trabajos universitarios acerca de tan “simpáticos” personajes y he creído conveniente dejar aquí una pequeña reflexión que hice en su día con motivo del estreno de “Freddy vs. Jason”. El texto era mucho más extenso (si hay algún interesado que lo solicite y pongo el link de inmediato en los comentarios, porque para algo que escribo que sale interesante...), pero aquí os dejo mi pequeña aportación:
Freddy Krueger es mi psicópata favorito y voy a intentar explicar este hecho: Desde que Norman Bates diese vida al modelo a seguir de asesino moderno creo que ha habido cinco psicópatas destacables por encima del resto (algunos no los incluyo por no ser especialmente afines al tipo de killer al que me refiero, como sería el caso del refinado Hannibal Lecter; y a otros por no haber tenido tanta repercusión como El hombre alto de “Phantasma” o Candyman), que son Cara de Cuero (“La matanza de Texas”), Michael Myers (“La noche de Halloween”), Jason Voorhees, Freddy Krueger y Chucky (“Muñeco Diabólico). Descartemos totalmente de entrada a Myers por ser bastante soso (lo siento, pero la cinta de Carpenter me parece que está muy sobrevalorada. El tema musical es cojonudo, pero Myers ni impone respeto ni nada) para mis malsanos gustos. Después tenemos a Chucky, una delicia de psychokiller pero demasiado deudor de Freddy Krueger (no hay más que ver su vestimenta, los comentarios que hace...), y en lo referente a Cara de Cuero (también conocido como Leatherface) su problema es no haber sido tan trabajado como sus dos grandes rivales, pues pese a una brillante primera entrega, luego su interés se diluía con una facilidad inusitada. Nos quedan Freddy Krueger y Jason Voorhees (pronúnciese “burjis” y no de la horrible forma en que lo hacen “Freddy vs. Jason”). ¿Cuál es el problema del segundo?. Pues que matar sin ton ni son se hace divertido al principio, pero acaba por hacerse aburrido, y si encima el esquema argumental se repite una y otra vez, pues el atractivo casi desaparece. Mientras que con Krueger nos encontramos a un asesino y manipulador a partes iguales. Freddy no se contenta con matarte sin más (bueno, en la primera parte tal vez sí, pero ahí el personaje aún mantenía la seriedad de la que después careció por completo), sino que te usa como si fueras una marioneta y ataca primero a tu psique, para después acabar contigo usando las cuchillas de su mítica garra.
El texto acababa ahí, pero debido a mi devoción por el psychokiller lanzo una pregunta al aire ¿Hay vida en el cine actual para psychokillers que sueñen con aspirar con competir con los “más grandes”? Hecho un vistazo al cine de los últimos diez años y los ejemplos que me vienen a la mente son francamente descorazonadores. Ghostface (de “Scream”) contaba a su favor con un atuendo estimable y unos métodos nada desdeñables. Además, la máscara me recuerda de forma inapelable a “El grito” de Munch y eso es otro punto a su favor. Pero la tendencia a humanizar al persona lo fastidia todo. En cada entrega nos encontramos con personas distintas movidas por la venganza. Vale, muy bien, pero la venganza es la base de potrocientos mil asesinos cinematográficos y es algo que me interesa tres pimientos. A la sombra del éxito de “Scream” surgió El Pescador de “Sé lo que hicisteis el último verano”. Bien, aquí respetan el obligado componente sobrenatural, pero falla en que las películas son una mierda. La primera aún tiene su aquel en un día de muy baja exigencia, pero la segunda es para quemar la casa y asesinar a la familia del desgraciado que dio luz verde a ese “guión” (dudo que merezca tal nombre y no el de insulto a la inteligencia). Más incidió en el componente sobrenatural el Creeper de “Jeepers Creepers”, pero sus métodos me recordaron sobremanera a Pennywise de “It”. La película estaba guay, pero el killer no era nada del otro mundo. Me dejo varios ejemplos por el camino (los de “Leyenda Urbana”, los de la simpática “Km. 666” y muchos más... pero su relevancia me parece mínima) para llegar al máximo exponente actual: Puzzle de “Saw”. Bien, tiene una mente podrida y un estilo muy interesante en el que él se libra de la culpa real de los asesinatos. La cosa promete... pero el ansia de dinero fácil lo fastidió todo con una flojísima segunda entrega (de la que apenas salvo detalles como el hoyo de jeringuillas) cuyo desenlace pretende subsanar el principal detalle que echa por tierra la credibilidad del personaje (no lo voy a revelar para aquellos que no lo hayan visto, pero teniendo en cuenta su estado y lo que quieren hacernos creer en la primera entrega... cuesta MUCHO perdonar ese detalle). Además, nos prometen varia secuelas más que, a buen seguro, matarán todo el interés del personaje. Sé que hay películas individuales interesantes en este punto, pero yo quiero un psychokiller al que admirar y vitorear sus asesinatos a lo largo de varias entregas ¿Acaso pido tanto? Ains, Freddy, con lo que yo disfrutaba con tus salvajadas oníricas... 14 May Para que no me olvidesNo soy un consumidor habitual de cine español actual. Los motivos son sencillos: Hay pocos directores que me motiven a ver sus películas sin fijarme demasiado en sus historias y el resto, la verdad, normalmente las tramas no me llaman la atención y hace tiempo que dejé de fiarme de las críticas halagadoras hacia el cine nacional. Me quedó la clara sensación de sobrevalorar las producciones españolas por el mero hecho de serlo o de venir de la mano de tal o cual persona. Eso no me sirve, porque yo acepto la subjetividad, pero los trucajes interesados no. Esto me lleva a ver muy pocas producciones españolas en cine y además luego no me preocupo en recuperar la gran mayoría de lo que se hace. Simplemente no me interesa lo suficiente.
Es curioso que ante tal panorama haya visto las tres películas de Patricia Ferreira casi sin percatarme de ello. “Para que no me olvides”, la cinta que nos ocupa, supone la confirmación en el interés ascendente de su obra, la cual se inició con la mediocre “Sé quién eres” (la cual me recordó a la espléndida “Recuerda”, pero en una versión muchísimo menos interesante) y continuó con la entretenida “El alquimista impaciente” (cinta que tuvo cierto eco en su día por tener en su reparto al famoso actor porno Nacho Vidal) para ofrecernos ahora su película más conseguida. En esta ocasión, Ferreira se decanta por un drama intimista sobre la pérdida de un ser querido y la dificultad para superarlo que, en ciertos momentos, recuerda a la notable “La habitación del hijo”, aunque la cinta italiana se centra sobremanera en la influencia de la muerte en su padre y Ferreira prefiere darnos de una visión con más matices de la forma de sobrellevar la muerte de alguien a quien amamos.
La cinta destaca el protagonismo de Fernando Fernán Gómez, pero conviene no dejarse engañar por este dato. El veterano actor tiene un rol profundamente afable y conciliador, pero su peso en la película es menor. Su Mateo refleja a un hombre al que el dolor debió destrozar en su época, pero con el paso del tiempo ha aprendido a sobrellevarlo de la mejor forma posible. Es él el espejo en el que hay que mirar a las dos principales protagonistas femeninas. Me vais a permitir, aunque oficialmente ella conste como secundaria (con todo merecimiento fue nominada al Goya de mejor secundaria), que comience hablando de la bellísima Marta Etura. Ella es Clara, la novia de David, con el cual acaba de irse a vivir juntos y cuya muerte supone un golpe difícil de superar que la deja destrozada. No obstante, prefiere asumir la pérdida y mantener en su corazón a David, lo cual la destroza más en primera instancia. Hasta ahora siempre decía que Marta Etura me parece una actriz con una belleza por encima de cualquier tipo de discusión (y con una sonrisa que desarma y enamora con una facilidad preocupante), pero interpretativamente tenía mis dudas ante la irregularidad mostrada en las tres películas suyas que había visto hasta el momento. Pues bien, mis dudas han quedado totalmente disipadas ante la excelente actuación de Etura que consigue hacerte empatizar con los complejos sentimientos de su personaje. Bravo. También muy estimable resulta el trabajo de Emma Vilarasau, actriz que se ganó mi beneplácito por su trabajo en “Los sin nombre”, pero a la que había perdido la pista desde entonces. En “Para que no me olvides” interpreta a la madre de David, una mujer fuerte y decidida cuya relación con su hijo no pasa por su mejor momento. Quizá por eso la negación de la misma existencia de David supone la única salida que ella considera viable para su dolor, pero negar el dolor no hace que desaparezca. Vilarasau completa una actuación difícil con buena nota, pero a mi juicio está por debajo de las prestaciones de Etura.
Es en su mensaje donde “Para que no me olvides” se convierte en una muestra de interesante cine español. En la vida los buenos y los malos momentos son tan numerosos como imprevisibles, pero cuando los dolorosos se presentan de forma tan imprevista la vida parece perder sentido. Es cierto que nunca nadie ha podido garantizarnos que en la vida no íbamos a sufrir, a padecer dolores tan intensos y difíciles de curar que, en ocasiones, hasta casi preferiríamos no estar vivos, pero hay que continuar adelante. Es lo único que nos queda. No hay que buscarse escudos imaginarios ni hundirse a niveles subterráneos, porque no nos sirve de nada. Bueno sí, para desahogarnos (pero tampoco es cuestión de excederse, todo tiene un límite) y para eliminar posibilidades de alegrías en esos momentos en los que nada nos importa. La película de Ferreira incide en los tres puntos de vista posibles (cierto que cada uno podría tener matices muy distintos, pero una película así no conviene saturarla con personajes cuando es lo que transmite lo que realmente importa), habla de la experiencia del dolor, de lo imprevisto de su aparición y de muchas cosas relacionadas con ello. Probablemente, del dolor es de donde más enseñanzas podemos conseguir. El dolor es un ingrato maestro, pero sin duda efectivo.
Releyendo lo escrito parece que considere una gran película a “Para que no me olvides”, pero no quiero que nadie caiga en ese error. El filme de Ferreira es honesto y consecuente con lo que propone, pero es algo irregular y los momentos brillantes son menores de los que uno desearía con tan estimulante material. No obstante, lo que sí puede decirse es que es una muy buena película que no engaña a nadie y que destaca por las excelentes interpretaciones de su trío principal de actores, lo cual no es poco. 08 May Sesión doble de cine españolMe encanta planear sesiones dobles (o triples) dedicadas a directores concretos, temas específicos dentro de un mismo género (¡¡películas con zombies!! Nunca habrá demasiadas) o asociaciones extrañas hechas por el día a día. La pega es que la mayoría de las veces no puedo llevarlas a cabo, ya sea por falta de tiempo o porque simplemente me da por vaguear de forma descarada. No obstante, anoche tenía dudas sobre la conveniencia de ver “Plácido” o “El cochecito”, pero como mi hermana me echó del pc (a muchos os sonará ese dato) antes de lo previsto tuve tiempo de sobra para hacer una sesión doble de Rafael Azcona o José Luis López Vázquez (qué simpático que me ha caído siempre), con el dato añadido de que para ambos supusieron trabajos consecutivos, ya que tirando de chuleta (bendita imdb) primero llegó “El cochecito” y, poco después, “Plácido”. En mi caso, preferí alterar el orden y dar preferencia a la cinta de Berlanga, que pocas horas antes había visto “El verdugo” y había ganas de más.
Hasta anoche había visto apenas dos películas de Berlanga, las dos brillantes, pero con una serie de pequeños fallos. A “Bienvenido Mr. Marshall” le sobra la secuencia del sueño y, al menos en la copia de la que disponía, había una serie de cortes extraños que te desconcertaban. En el caso de “El verdugo” lo único que molesta (aunque no es esa la palabra más adecuada) es que la película no incida algo (no mucho, que pasarse sería peor que quedarse corto en este caso) más en su tono cómico y el dato de que el protagonista debía ser López Vázquez lo aclara todo. Con él, el tono inseguro del protagonista adquiriría matices muy diferentes y seguramente estaría hablando ahora de una obra maestra, pero no fue así y mi relativa insatisfacción (caray, que son películas excelentes las dos, pero uno las esperaba algo mejores) persistía, pero de repente llegó “Plácido”.
La propuesta de “Plácido” (más adecuado sería el “Siente un pobre en su mesa” que la censura no permitió) “ tenía muchísimas papeletas para caer en un caos absoluto ante la existencia de una cantidad de personajes tan elevada (todos perfectamente definidos aunque apenas aparezcan en pantalla) que la dispersión de la trama era tarea sencillísima. Pero no, Azcona completa un guión magistral (aunque en el mismo colaboraron más personas de forma decisiva, incluído el propio Berlanga, pero el que le dio la forma definitiva fue Azcona) en el que seguimos las desventuras de ese pobre diablo llamado Plácido que quiere pagar la primera letra de su carromato, pero distintos acontecimientos se lo impiden. Por el camino, la película incide en la hipocresía que destila el acto de invitar a un pobre en época navideña cuando el resto del tiempo los dejas a su aire. Una sucesión de pequeñas historias, todas brillantes y con unos personajes tan entrañables que es imposible no adorarlos, incluido el caradura al que interpreta López Vázquez. Además, el filme consigue mantenerte con la sonrisa en la cara y nos deleita con un puñado de carcajadas. Una pena que no esté Isbert, pero es que eso ya hubiera sido un milagro cinematográfico sin precedentes.
Algo peor (es lo que tiene ver una obra maestra antes, que salvo que tengas la enorme fortuna de ver dos de seguido, algo muy poco probable, pues entonces la siguiente sale perdiendo) es lo que nos ofrece “El cochecito”, aunque de entrada cuenta con un material más jugoso. Un viejecito con una vida apacible siente una envidia tremenda de todos sus amigos, ya que todos son inválidos y cuentan con un cochecito particular para viajar, lo cual desplaza del grupo al pobre hombre. Claro está, en la vida no se puede tener todo (como recuerda un personaje en determinado momento de la película), pero el personaje encarnado magistralmente por Isbert (menos entrañable de lo habitual, pero tan genial o más que en sus colaboraciones con Berlanga) hace todo lo que está en su mano para convencer a su familia. Vende las joyas de la familia, finge problemas en las piernas... tan patético como coherente con su deseo. La pega es que la familia sigue negándoselo, pero todo tiene un precio, a saber si el personaje de Isbert está dispuesto a pagarlo. “El cochecito” se apoya en su excelente guión y en la sublime labor de Isbert, pero flojea (muy levemente) en ciertas parcelas de su segundo acto y lo que fastidia que la censura (que en este caso también obligó a alterar el título original, pues iba a ser “Todos somos paralíticos”) no permitiera el desenlace deseado. Menos mal que, por lo que he leído, podré disfrutar hoy de él en “Versión Española”. De todas formas, una cinta excelente... y al fin con Isbert y López Vázquez algo más de tiempo juntos.
En fin, ojalá todas las sesiones dobles del futuro tengan este nivel, significará que estoy ante cine del realmente bueno (iba a poner cojonudo, pero igual no quedaba bien :P) 30 April Mis 20 películas favoritasCuando uno es muy aficionado a algo existe cierta tendencia a preguntar (y que te pregunten) sobre tu favorito/a en dicho área. Pues bien, yo hace tiempo que desistí en la parcela cinematográfica de designar una única película como mi favorita y me zambullí aún más en mi pasión por las listas. A continuación, de forma breve, expongo una (variable en función de multitud de cosas, pero no tanto como si la lista fuera mucho más restringida) lista de mis 20 películas favoritas (ojo, no van necesariamente por orden de preferencia) y explico los motivos. A ver qué os parece.
1- LA HUELLA
Nunca creí que una película pudiera asentarse sobre tan poco y ofrecer unos resultados tan magistrales. Olivier y Caine bordan sus papales para regalarnos un cara a cara fascinante en la que el primero quiere vengarse del segundo por la aventura que mantiene con su esposa. Además, la historia es muy interesante y los giros de guión logrados, convincentes y sorpresivos. Una maravilla.
2- EL GRAN CARNAVAL
Billy Wilder es mi director favorito. Eso es algo que toda persona con la que haya mantenido alguna charla cinéfila debe haber oído de mi boca. Lo curioso es que mi cinta favorita suya es una de las menos conocidas y vistas (así que difícilmente puedo hablar de ella con nadie). Kirk Douglas ofrece una interpretación admirable como un periodista con las ideas tan claras como deleznable su conducta. Además, la historia del hombre cuyas piernas quedan apresadas en una especie de cueva y la importancia de la noticia va aumentando en beneficio del protagonista supone una brillante reflexión sobre la acción de (algunos) medios de comunicación que aún hoy mantiene su vigencia. Obligatoria.
3- EL APARTAMENTO
Otra vez Billy Wilder, y es que él lo merece. En principio, parecemos estar ante una comedia sobre un pobre diablo que deja su apartamento a sus jefes como picadero para sus ligues mientras él no se come un rosco, pero a la hora de la verdad nos encontramos ante un drama en toda regla, en especial en la segunda mitad de película. Jack Lemmon borda su papel (aunque eso está cerca de ser rutinario para él) y consigue que su personaje gane el aprecio del espectador. Difícil decir más para valorarla en su justa medida sin contar más de la cuenta. Simplemente consigue que una historia tan aparentemente sencilla se eleve a la categoría de obra maestra absoluta. Eso con materiales de partida más jugosos como “El crepúsculo de los dioses” era más “sencillo”, por eso le doy más mérito a lograrlo con ésta. Difícilmente mejorable
4- BREVE ENCUENTRO
El amor, bendito para algunos, un asco para otros y tan doloroso como emocionante en la mejor película que parió David Lean. Si uno tiene corazón es imposible que la relación entre los dos protagonistas no te cautive y su resolución te mantenga en vilo durante todo el metraje. Además, una sublime frase para el recuerdo: “No hay nada que dure siempre, ni la felicidad ni la tristeza. Ni siquiera la vida dura demasiado” (juraría que era así, si peco de inexacto agradecería que alguien me lo concretase). Cautivadora.
5- PLAN DIABÓLICO
Una de las menos conocidas de toda la lista y de forma totalmente injusta. Películas tan demoledoras, pesimistas, atípicas y brillantes hay poquísimas, pero ésta se lleva la palma por encima de cualquier otra. Muchas veces uno llega a desear cambiar de vida y eso es lo que la película ofrece al protagonista, con cambio de cuerpo incluido, pero de lo que no se puede escapar es de uno mismo. Desconcertante, fascinante, extraña y sin concesiones de ningún tipo. Única.
6- OLVIDATE DE MÍ
Hay quien considerará una insensatez meter una película tan reciente en un listado de este calibre, pero esta maravilla de Michel Gondry me hizo sentir lo que muy pocas películas y consiguió robarme multitud de lágrimas a lo largo de su metraje cuando hacía años que ninguna película lo conseguía. Amores imperfectos, lavados de memoria y una cantidad inusual de momentos preciosos, emotivos y dolorosos, ya que van a desaparecer de la memoria de los protagonistas. Si es que hasta la habitualmente poco soportable Kirsten Dunst lo hace bien, y encima la belleza de la historia se complemente con unas actuaciones excelentes (en especial las de Carrey y Winslet), un guión magnífico y unas ideas de dirección la mar de estimulantes. En definitiva, una historia de amor contada de una forma muy diferente a la habitual y, para que negarlo, mucho mejor. Especial
7- EL TERCER HOMBRE
Lleva mucho tiempo pareciéndome la mar de curioso que la mejor película de Orson Welles me parezca una que no dirigió él y en la cual encima su personaje no es el protagonista. Un hombre ha muerto coincidiendo con la llegada de un amigo suyo a la ciudad, pero la muerte no termina de estar del todo clara y algo falla. Una película antológica que cuenta con una de las mejores secuencias que recuerde (la de la noria con la mítica reflexión sobre Suiza e Italia), una escena de cierre memorable y la magnética presencia de Welles. Fabulosa.
8- VIDEODROME
Tardé mucho tiempo en dar una película adscrita a los cánones del cine gore que me llenase totalmente, pero esta maravilla de David Cronenberg con un sensacional James Woods lo consiguió. Una señal televisiva pirata tiene la culpa del magistral (y diferente) repaso a la influencia que los medios de comunicación puede tener en nuestras vidas, aunque llevándolo a un extremo demasiado salvaje para algunas sensibilidades. Es cierto que hay momentos de la película en las que uno puede perderse un poco ante lo que nos propone, pero lo hace de una forma tan subyugante que uno no puede resitirse a su fuerza. Hipnótica.
9- LA VENTANA INDISCRETA
La curiosidad mató al gato, pero la satisfacción lo resucitó. Esa es la máxima que domina mi película favorita de Hitchcok, una cinta dominada por el tan interesante como (habitualmente) poco aprovechado tema del voyeurismo. Un fotógrafo tiene que permanecer en cama durante unos días, y como se aburre decide espiar a sus vecinos, llegando a sospechar que uno de ellos ha asesinado a su esposa. Alrededor de esta premisa, el filme nos ofrece un estimulante suspense en el que hasta la sobrevalorada Grace Kelly está (casi) a la altura. Lástima de innecesaria escena final.
10- ALTA FIDELIDAD
Esta película no debería estar ni tan siquiera entre las 100 mejores, pero temas no relacionados con su calidad real me impiden dejarla fuera. Veamos, un hombre obsesionado con las listas (¿A quién me recordará esto?) acaba de romper con su novia y repasa su vida, obsesiones, aficiones, etc. mientras intenta recuperar a Laura. El principal mérito que le veo a la propuesta es que resulta reconfortante y sumamente agradable. ¿Tiene fallos? Si pudiera ponerme tan duro como con muchas otras, estoy convencido de que le encontraría unos cuantos, pero es una película que consigue levantarme el ánimo siempre que ando decaído, tristón o deprimido, y eso es algo único. No puedo ser justo, pero tampoco quiero serlo. Mi debilidad.
11- MEMENTO
Un hombre con problemas de memoria quiere encontrar al asesino de su esposa y cargárselo. Tan simple y manido que parece impropio que diera lugar a una película tan cojonuda, pero conviene destacar lo especial de la propuesta. “Memento” juega con los problemas de memoria del protagonista para contarnos una historia al revés y mantenernos en vilo ante la resolución/comienzo (según la forma en que se mire...) de la historia del personaje perfectamente interpretado por Guy Pearce. Su principal originalidad reside en su forma y no en el fondo, pero el modélico guión (y la estupenda dirección de Nolan), que obliga al espectador a permanecer en constante atención, despeja cualquier duda que uno pueda tener de antemano.
12- PSICOSIS
Soy un flipado del cine de psychokillers (podría explicarlo con palabras más bonitas, pero prefiero dejarlo bien claro) y ya iba siendo hora de hablar de una película con uno de ellos. La cinta tiene dos partes bien diferenciadas y no voy a ocultar mi total preferencia por la parte dominada por el personaje de Norman Bates y el influjo de su madre. Un suspense de 10, con un guión sin fisuras y un Hitchcock en plena forma dan lugar a una película capital dentro de la historia del cine. Eso sí, huid de su remake como si fuera la peste.
13- CHARADA
Fue la primera película que vi en VOS (luego nunca he podido verla doblada entera, prefería pegarme un tiro a hacerlo) y eso de por sí supuso un punto de inflexión importante en mi vida como cinéfilo, pero es que la película es una maravilla con un encanto especial. Siempre me han gustado Audrey Hepburn y Cary Grant, pero fue por esta película por la que pasé a sentir una debilidad real por ellos. Una hábil mezcla de comedia y suspense con un dúo romántico difícilmente superable (la verdad, no se me ocurre ninguno que me guste más) y una resolución para el mencionado suspense tan elegante como efectiva. Simplemente una película con un encanto especial que sabe usar el romanticismo sin caer en la ñoñería, el suspense sin decepcionar más tarde y nos regala una impagable pareja cinematográfica. Mítica.
14- SER O NO SER
Ya estaba tardando en llegar una película de Lubitsch. La verdad es que no recuerdo muchos detalles de este alegato contra el nazismo más allá de que el guión carecía de fallos relevantes, que su reparto brillaba con luz propia y que lo te lo pasabas pipa (aunque reírse no recuerdo que me riera demasiado, pero si una película es tan buena se le perdona que siendo una comedia falle en este punto) durante todo el metraje.
15- LAURA
Cuando vi la película, la verdad es que me gustó mucho, pero ha sido en el recuerdo donde ha conseguido auparse como la mejor película de Preminger (y eso que “Anatomía de un asesinato” es otro peliculón) y una de mis favoritas. La desaparición/ muerte de Laura funciona como eje de un misterio alrededor de quién es el culpable en una cinta con un guión cojonudo y varios intérpretes que elevan considerablemente el nivel de la cinta. Por una parte, Gene Tierney derrocha encanto por los cuatro costados (es imposible no quedarse prendado de ella), pero es que también encontramos a Vincent Price en uno de sus primeros papeles y la simpática y muy estimable actuación de Cliffton Webb. Impecable.
16- EVA AL DESNUDO
Probablemente la película con un mayo número de actuaciones de quitar el hipo en ella sola. La historia de una joven arribista dentro del mundo del teatro alcanza unas cotas de calidad insospechadas gracias a los insuperables diálogos con los que cuenta. El resto de elementos no destaca tantísimo como los dos apuntados, pero no desentona y permite a la película convertirse en una de las mejores de la historia. Una delicia.
17- FREAKS
Un grupo de artistas de circo sufre el rechazo del resto por su deforme apariencia física, pero será una chica de las “normales” la culpable de todo lo que va a suceder. Una película diferente con un magnetismo especial que sabe no alargarse más de la cuenta (uno de los mayores problemas del cine actual) para conseguir que el espectador no se libre de su especial encanto. Inigualable.
18- EL CLUB DE LA LUCHA
Sí, una película con Brad Pitt y del director de la bochornosa “Alien 3”. ¿Difícil de creer? Pues la realidad desmiente cualquier posible rechazo. Una cinta con un mensaje anárquico en la que unos pobres diablos organizan un club secreto donde se pelean entre sí que acaba derivando en acciones que podrían tacharse de terroristas. La película ofrece un buen número de momentos memorables y no se preocupa en intentar ofrecernos una visión algo idealizada de lo que propone. Caos, violencia, anarquía... y jabón. Estimulante.
19- DOCE HOMBRES SIN PIEDAD
Simplemente una habitación y doce personas discutiendo sobre si el chico juzgado es culpable de un crimen, lo cual parece clarísimo, pero uno de los jurados no las tiene todas consigo y tendrá que intentar convencer al resto, los cuales se debaten entre la duda y el prejuicio hacia el acusado. Un guión consistente que no flojea en términos de credibilidad (algo indispensable con este argumento) y unas actuaciones cojonudas son el principal reclamo de la película. Si os parece poco, pues bueno, para mí es más que suficiente.
20- LA SOGA
Hoy en día, el correr riesgos en cine puede asociarse a mostrar una felación en una película no pornográfica o chorradas por el estilo, pero en su día hubo tiempo para ofrecer otras cosas mucho más interesantes. En esta ocasión, Hitchcock pretendía rodar en un eterno plano secuencia, pero la imposibilidad técnica le obligó a trucarlo. No obstante, la reflexión sobre la superioridad de unos humanos sobre otros y lo lícito de que los primeros puedan acabar con la vida de los segundos es terriblemente fascinante y el duelo interpretativo entre James Stewart y los dos asesinos es acojonante. Además, al igual que la cinta de Browning, sabe cuando tiene que poner punto final al asunto para no perder el interés del espectador y no hay nada que flojee más allá de una posible sensación de excesiva teatralidad, pero para nada molesta.
En fin, podría alargar la lista a unos cuantos títulos más, pero tengo que ponerme un límite, que no quiero hacer un interminable decálogo de mis películas predilectas. Espero con interés vuestros comentarios, opiniones, críticas o idas de olla sobre la lista J 15 April La Comedia de los TerroresA lo largo de nuestras vidas vemos muchas películas sin tener un motivo sólido mientras otras muy prometedoras aguardan años en la estantería hasta conseguir su oportunidad. Mi principal elemento para seleccionar este tipo de película es encontrarme ante un título llamativo, porque de ahí muchas veces salen las malas (muy malas, horrendas y, en ocasiones, insultos a la inteligencia) películas más entretenidas y disfrutables. Con La Comedia de los Terrores no esperaba eso por el elenco de actores con el que contaba, pero, cuando hace varios años vi en el teletexto de ETB-2 que la emitían a las tantas de la noche, no pude resistirme a grabarla guiado únicamente por su título pese al apunte sobre los intérpretes. Con el paso del tiempo he descubierto el prestigio de Jacques Tourneur (el director de la película) y lo atípico de este filme dentro de su carrera, pero que yo siempre he mencionado que era la que más estima me merecía por encima de títulos como las excelentes Retorno al pasado y La mujer pantera. La única pega es que el paso del tiempo desdibujó el contenido de La Comedia de los Terrores hasta el punto de sólo recordar su resolución y como no encontraba a nadie que la hubiera visto o sintiera cierto interés en su contenido preferí no revisionarla al no tener con quién comentarla. Pues bien, la cosa ha cambiado y anoche decidí volver a verla con la esperanza de que no perdiera demasiado. La sorpresa es que ha sucedido lo contrario.
La trama de la película es muy llamativa y, a buen seguro, podría haber dado lugar a una excelente película de terror: Waldo Trumbull es el dueño de una ruinosa funeraria que está acuciada por las deudas. Comparte lugar de trabajo (y vivienda) con su esposa Amaryllis, una antigua aspirante a cantante de ópera a la cual desprecia, su ayudante, un desastroso ex-ladrón al que humilla siempre que puede y que está enamorado de Amaryllis, y su suegro, al que intenta matar cada dos por tres. Ante tal panorama desolador, Trumbull decide que con reutilizar el mismo ataud durante 13 años no es suficiente para evitar el desahucio, así que, con la colaboración de su ayudante (al cual chantajea para que acepte), decide acelerar la muerte de ciertas personas para evitar su ruina. Lo malo es que va a ser peor el remedio que la enfermedad...
El eje sobre el que se asienta la película es el modélico guión de Richard Matheson (la labor de Tourneur es muy estimable, pero esta es una película cuyos principales méritos no vienen de la puesta en escena), el cual consigue una estimulante mezcla entre la comedia y el cine de terror que desconcierta al espectador ante la dificultad de encontrar en su memoria otra cinta que se le asemeje. Vale, mezcla entre humor y terror hay muchas, pero el caso de La Comedia de los Terrores es especial. Un aire entre lo decadente y lo grotesco rodea a la funeraria de Trumbull y lo discutible de sus acciones se aligera a la perfección con su banda sonora, la cual fomenta el clima paródico que se adueña de los personajes, en especial del interpretado por un Vincent Price. Es difícil describir el tono de La Comedia de los Terrores, porque resulta tan inusual que hay que ver la película para conseguir captarlo.
Los actores son el otro punto fuerte de la película. Price realiza una memorable actuación cargada de autoparodia y en la que incide mucho en la importancia de los gestos. Hay un par de momentos aislados (a mi gusto se incide demasiado en el momento más feliz para su personaje) en los que se excede, pero su magnífica composición a lo largo de los escasos 80 minutos de metraje (lo bueno si breve...) lo compensa con creces. A su lado encontramos a un apocado Peter Lorre, algo desmejorado con los años y que brilla menos que Price, pero es que su personaje no permite mucho más . Lorre destaca cuando la película incide en su gracioso pasado como desastroso ladrón. El tercer grande del género fantástico que aparece en la película es Boris Karloff, en un personaje mucho más pasivo de a los que nos tiene acostumbrados el protagonista de la notable El ladrón de cadáveres. Su presencia como anciano al que se le va la cabeza resulta la mar de simpática (impagable su panegírico) y decisiva para la inmejorable resolución del relato.
Entre el resto del reparto (obviando la efectiva presencia de Joyce Jameson como la esposa de Trumbull) destaca Basil Rathbone como John Black, dueño de la propiedad donde está la funeraria y víctima potencial de Trumbull en su malvado (y delicioso) plan. La actuación de Rathbone está dominada por un histrionismo (y por Shakespeare, pues no para de recitar frases del escritor británico) muchas veces molesto, pero que se ajusta a la perfección a la función que su personaje desempeña en la película. Por último, destacar la presencia de un gato (en los títulos se menciona su nombre, supongo que tendría cierto caché en la época) como mascota de la familia, porque siempre me han molestado bastante la inclusión de animales como el Asta de la saga de La cena de los acusados (brillantísima primera entrega, claramente inferiores las otras entregas de la saga). Por fortuna, el gato funciona muy bien como testigo de los alocados acontecimientos que acontecen en la funeraria y la calidad de la película no ha de pagar el peaje de introducir escenas que no vienen a cuento y entorpecen las acciones de los auténticos protagonistas.
La Comedia de los Terrores es una joya del cine que sufrió un injusto fracaso en la época que la condenó al olvido por parte de muchos, pero que recomiendo encarecidamente a todo el mundo porque el buen cine debería gustar a todo el mundo y La Comedia de los Terrores pertenece a ese grupo. 25 March Encuentro en París
Hay muchas veces en las que uno se topa por casualidad con un fragmento de algo que logra interesarle lo suficiente para desear terminar de verlo. Pues exactamente eso me sucedió con “Encuentro en París” cuando mi profesor de guión nos puso su inicio a modo ilustrativo de una explicación. La película contaba con un estilo muy original para mostrarnos el proceso creativo del personaje protagonista, un guionista de cine muy poco dado al trabajo. Por desgracia, la clase debía continuar y la cinta de Richard Quine permaneció en mi memoria como una de los muchos filmes que debería ver en cuanto pudiera. El problema es que, no sé vosotros, pero mi lista de “must see” es casi interminable y tampoco disponía de ella, así que todo la abocaba a un olvido indeseado como me ha pasado con muchas otras cosas. Afortunadamente, unos meses después una persona me la ha prestado y he podido confirmar lo que ya sospechaba a partir de los 20 minutos que pude ver en su momento.
Un guionista ha sido contratado para escribir un guión con el sugerente título de “La chica que robó la Torre Eiffel”, pero en vez de ello ha preferido darse la buena vida y ya sólo faltan 2 días para la fecha de entrega. Es entonces cuando decide contratar los servicios de una atractiva mecanógrafa (no podía ser de otra forma con su merecida fama de mujeriego) para hacer el guión. Como es obvio la relación entre ellos se va estrechando paulatinamente a medida que avanzan en el guión. La verdad es que en el fondo “Encuentro en París” dista bastante de ser novedosa, pero es en la forma donde la película consigue atraparnos de forma irremediable con su sentido del humor. Ojo, que nadie se espere el típico humor suave de toda comedia romántica (aunque algo sí que hay), porque el que busque eso se va a sentir muy decepcionada.
La película apuesta por un humor entre alocado y delirante que alcanza su punto álgido hacia mitad de metraje con la antológica idea para el guión que propone el personaje interpretado de forma magistral por Audrey Hepburn. Yo creo que sólo con ver ese momento ya se puede saber si “Encuentro en París” va a ser una cinta que consideres memorable o un bluf considerable. Yo me sitúo en el primer grupo. Además, por si eso fuera poco, tenemos como regalo varias bromas muy efectivas relacionadas con la escritura de un guión (sobre todo las relacionadas con llamar a un personaje con su profesión junto a un número en vez de con un nombre). No obstante, circunscribir su tono humorístico a un único estilo sería un error, ya que el delirio de la representación de lo que el personaje de William Holden (un cínico mucho menos ácido que el que también interpretó a la perfección en la excelente “Traidor en el infierno”) escribe se contrapone el aire más ligero y romántico de la “realidad” de la propuesta. No obstante, lo que importa es que todo encaja perfectamente y eso sucede en “Encuentro en París” salvo por nimios detalles.
Ya he apuntado la presencia de Audrey Hepburn y William Holden (que ya coincidieron en la notable “Sabrina”, aunque él tenía un papel secundario en esa ocasión), pero conviene pararse un momento en su trabajo. Que Audrey es adorable es algo que considero fuera de toda duda desde hace ya muchos años y ella incide mucho en esa faceta para la ocasión. Sus gestos y reacciones a los comentarios del personaje de Holden hacen imposible no caer rendido al encanto de su Gabrielle. Además, uno no sólo adora a su personaje, sino que en un determinado momento alcanza unos niveles de belleza (esa melena suelta ladeada) y sensualidad insospechados que te enamora durante unos instantes y te hace comprender la transformación de Richard, al que da vida Holden de forma excelente. No voy a ocultar que Holden queda eclipsado en varios momentos por la brillantez del trabajo de Audrey, pero ofrece una muy estimable actuación que luce más en los primeros minutos de metraje, es decir, cuando el cinismo de su personaje resulta más acentuado. No quiero dejar de comentar el maravilloso cameo de Tony Curtis (el cual seguramente aceptó el papel para hacer un favor a Quine, ya que fue el protagonista de la siguiente cinta del director) como uno de los personajes del guión que escribe Richard. Su primera aparición como actor de baja estopa pero mucho ego resulta divertidísima y el juego que da la oscilación de su nombre entre Maurice y Philippe también se salda de forma afortunada.
Al final lo que “Encuentro en París” nos ofrece es una historia de amor de la que ya conocemos su desenlace antes de verla, pero en el viaje que nos propone la película nos lo hemos pasado tan bien y ha sido tan distinto a lo que las comedias románticas nos suelen ofrecer que ese detalle resulta irrelevante. Ya estáis tardando en verla.
Dedicado a Laura por conseguir que “Encuentro en París” no acabara en el olvido al que parecía destinada. A ver si la has disfrutado (porque ya deduzco que no leerás esto hasta que la hayas visto) incluso más que yo :) |
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